HISTORIA

Los sionistas socialistas creyeron que solo se podría crear un Estado judío como parte de la lucha de clases, con los esfuerzos de la clase obrera judía asentada en Palestina y que construiría un Estado a través de la creación del kibutz en el campo y de un proletariado judío en las ciudades. Los pensadores principales de esta corriente fueron Moisés Hess (en su obra Roma y Jerusalén), Dov Ber Borojov (Bases del Sionismo Proletario), Nahum Sirkin, David Aron Godon y Berl Katzenelson. Fue la corriente dominante del movimiento sionista desde su surgimiento hasta la década de 1970
La idea de crear un territorio judío en la Unión Soviética surgió en los círculos del Partido Comunista en 1925. El 4 de septiembre de 1926, la sección judía del partido, Yevsektsia, adoptó una resolución declarando deseable el establecimiento de un territorio autónomo judío. El 28 de marzo de 1928 quedó oficialmente decidido por el Presidium del Comité Ejecutivo de la URSS, orientar toda colonización judía para la región de Birobidjan, en Siberia oriental, cerca de China y el Río Amur.
Según Weinstock, el territorio autónomo judío fue creado de manera puramente administrativa. Los verdaderos interesados no fueron consultados y la iniciativa contó con la oposición de una parte de la OZET (organización de colonización agrícola judía en la URSS). Birobidjan, que debería abrigar a las colonias agrícolas judías, estaba situado en una región siberiana árida, escogida en razón de intereses estratégicos: poblar el extremo oriente ruso e impedir el avance chino.
Esto les demuestra a los oportunistas de izquierda que sus camaradas del partido de la URSS en 1925 pensaban que era una necesidad objetiva que los judíos tengan un territorio autónomo a pesar que erraron al tratar de imponerles un territorio que nada tenía que ver con su historia y sus sentimientos, el territorio de los judíos no podía ser otro que JUDEA, que los romanos cambiaron de nombre por el de Palestina, con la intención de que ni rastros quede de sus originales habitantes.
Según Harari, si Trotsky veía a los judíos como una "nación sin territorio" y aun así condenaba el sionismo como una "utopía irrealizable", fue porque desconocía el gran avance de la colonización judía de Palestina: "No se debe reprochar a Trotsky porque, debido a su carencia de conocimientos sobre lo que pasaba en Eretz Israel, no sabía de la lucha ininterrumpida, fundamentalmente por parte del obrero hebreo de Palestina, tanto contra el imperialismo inglés como contra la ‘fuerza reaccionaria de los musulmanes (según la definición de Trotsky), por el hecho de que para él se llama ‘inmigración’ una lucha por la ‘aliá’ por todos los medios. No conocía el alcance de la ‘aliá’ a Eretz Israel.
Como vimos, Trotsky no condenó al sionismo debido a su ignorancia de los esfuerzos de colonización judía de Palestina. Pero en la medida en que aumentaba su interés por el problema, se quejaba de la falta de información más precisa. El judío polaco y revolucionario Hersh Mendel cuenta, en su libro de memorias, que se encontró clandestinamente con Trotsky en 1934 en Versailles. El encuentro fue a pedido de Trotsky (el contacto con Mendel fue hecho por el hijo mayor de Trotsky, Lyova Sedov) para discutir el carácter del régimen de Pilsudski en Polonia. Antes de la despedida, dice Mendel, Trotsky "preguntó si yo tenía alguna noticia del movimiento de los trabajadores judíos en Palestina. No preparado para la pregunta, no sabía qué decirle. Entonces me pidió que le juntara los materiales apropiados. Transmití el pedido de Trotsky a los camaradas de Polonia y rápidamente olvidé el asunto. En la historia del movimiento internacional, conocía una serie de revolucionarios judíos que ocasionalmente recordaban que pertenecían al pueblo judío, pero que luego no lo tenían en mente. Pensé que con Trotsky sería lo mismo. Pero él no era el tipo de persona que se olvidaba de las cosas que consideraba importantes.
Enzo Traverso nos provee otro interesante "testimonio del creciente interés de Trotsky por la cuestión judía en los años treinta". Se trata del relato de la visita de Beba Idelson (dirigente socialista-sionista palestina) a Trotsky, en 1937, en México. "El se informó sobre la vida judía en Palestina en general e hizo diversas preguntas sobre la naturaleza de los kibutz, la relación entre judíos y árabes, la situación económica del país, la universidad y la biblioteca judías de Jerusalén, etc. Beba Idelson escribió: "No le hablaba como se habla a un extranjero. Sentía que estaba hablando a un judío, a un judío errante, sin patria. Eso me hizo sentir muy próxima y me dio la seguridad para dirigirme a un hombre que podía comprenderme. Trotsky jamás se volvió sionista, pero ya no era indiferente a la idea de una nación judía’..." (65).
En 1905, Trotsky, como presidente del Soviet de San Petesburgo (el primer soviet de la historia), intervino en la creación de las unidades de auto-defensa judía en Kiev y San Petesburgo y promovió la participación conjunta de judíos y no-judíos en la resistencia contra los actos de vandalismo. Como recuerda Glotzer, ese acto inauguró una serie de intervenciones de Trotsky contra las manifestaciones anti-judías, hasta su asesinato en 1940 (15). Las primeras unidades de auto-defensa fueron creadas por el Bund en 1903 y fueron conocidas por la sigla BO (Beovie Otriady). Pero durante la revolución de 1905 (y la reacción contra ella) los pogroms se multiplicaron de tal forma que los esfuerzos aislados del Bund no lograron defender, prácticamente, a la población judía.
El Bund (en idisch, "unión", abreviatura de Unión General de los Trabajadores Judíos de Polonia, Lituania y Rusia) era una organización judía dentro del partido de Rusia. Se formó en 1897, un año antes del POSDR, y en 1898 fue el principal organizador del congreso de formación de éste. Hasta 1903 el Bund era la mayor organización socialdemócrata del imperio ruso, con mayor estructura y número de integrantes, con la más extendida publicación clandestina de periódicos y traducciones, y con mayor circulación y contrabando de literatura revolucionaria.

SIONISMO Y REVOLUCION
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Recuerdos del último sobreviviente de los comandantes del Gueto
Autor: Isac Gliksberg, Montevideo

Semanas atrás, los judíos de todo el mundo fuimos conmovidos por un triste acontecimiento. Se extinguió, físicamente, en Polonia, la vida del último de los comandantes sobrevivientes del Levantamiento del Gueto de Varsovia, el Dr. Marek Edelman.
Tuve la dicha de conocer personal, y periodísticamente, en Montevideo, al Dr. Adolf Berman, fallecido en la década de los '60 en Israel, y, al Dr. Edelman, dos de los entonces jóvenes dirigentes héroes de esa sublevación “armada”, que fue el Levantamiento judío más importante y la primer sublevación urbana en toda Europa, entonces ocupada por los nazis.
Quedó grabada en mi memoria, para el resto de mi vida, la humildad con que cada uno de estos dos orgullosos judíos, que dieron un ejemplo, único en su género y momento, a toda la humanidad, de su valor y entereza moral, al organizar y ejecutar con sus escasas y rudimentarias armas, y en notoria desventaja, una insurrección que duró mucho más en el tiempo, y costó mucho más a los nazis sofocar, que lo que duró la caída en manos de éstos de Paris, la capital francesa, con sus millones de habitantes.
Recuerdo cómo, tanto Berman como Edelman, me explicaron que la Resistencia organizada y llevada a cabo en la capital polaca, sirvió, y esa fue la intención también de los sublevados, como inspiración para otros levantamientos, como los de los guetos de Bialystok y Minsk, o los de los campos de exterminio de Treblinka y Sobibor, pero que lo suyo, dicho por ellos mismos, había sido inspirado por la rebelión y oposición a los nazis que los judíos de los villorrios polacos habían presentado a los invasores, antes aún de que fueran levantados los guetos y campos de concentración en bosques de Europa Oriental.
Ambos me explicaron los diferentes caracteres que tuvieron los levantamientos armados judíos. En algunos sitios, ellos fueron de carácter individual, en otros, colectivo. Muchas veces le tocó a los sublevados hacerlo sólos; en ocasiones también, junto con judíos en los bosques.
Pero la Resistencia, existió siempre. Para llevar a cabo el levantamiento del Gueto de Varsovia, me explicaron Berman y Edelman, fue necesario, primero, obtener armas, aunque rudimentarias, y municiones y eso sólo podía obtenerse del otro lado del muro que separaba al Gueto del mundo.
Era necesario, para ello, tener primero, buenas y seguras conexiones para no caer en manos de provocadores o agentes de los nazis. Segundo, había que tener cuidado en, una vez obtenidos los contactos, ingresar las armas sin ser detectados por los guardianes de uno u otro lado del muro, y tener dentro del Gueto lugares seguros donde esconder esas armas y, por último, pero no menos importante, era necesario tener dinero para poder pagar esas armas.
“Sabíamos, de antemano, que no íbamos a ganar esa batalla contra un ejército tan poderoso como lo era el nazi”, fue una afirmación que oí, por separado, de parte de ambos héroes del Gueto varsoviano y que guardo entre mis apuntes de aquellos encuentros. Pero también me afirmaron que “cada judío sublevado estaba dispuesto a entregar su vida a `Kidush Hashem', con tal de no entregarse vivo”.
La siguiente es una lista, no exhaustiva que, de memoria, me mencionó el Dr. Berman, de guetos en los cuales se opusieron resistencia armada por parte de los judïos allï confinados: Adamov, cerca de Lublín; Baronovich; Brod, en Galitzia; Glubok, en la región de Vilnius, y Zdolbunov; en Volín; Tuchin, cerca de la región de Rowna; Lachwe; Loiitzk; Lebevicz; Minsk-Mazowiez; Kremenetz y Reiwitz.
Y si esta lista no es completa, ello se debe, me explicó el Dr. Berman, al hecho de que en muchos lugares la resistencia judía y el contraataque nazi fue tan brutal, que no quedaron sobrevivientes que pudieran narrar lo ocurrido. Tampoco mencionó Berman los grandes guetos en los cuales ocurrieron levantamientos armados, porque ellos conforman un capítulo muy especial de la Resistencia judía contra los nazis por varias razones y, una de ellas, porque el hecho de bravura y coraje judíos evidenciados en los mismos, y que fuera un ejemplo para el mundo, fue preparado y organizado durante mucho tiempo previo a su estallido armado.
Precisamente en Varsovia, donde combatió como comandante Edelman a fines de octubre de 1942, se organizó la denominada “Organización de Combate Judía”, que se hizo conocer por su sigla en polaco: “ZOB”.
En marzo de 1942 se conformó el Bloque Unitario Antifascista dentro de los límites del gueto de la capital polaca. Una de sus misiones era llevar a cabo un combate activo contra el fascismo y los nazis. A este bloque se integraron todos los grupos judíos dentro del gueto: los Poalei Tzión de izquierda y derecha, el Hashomer Hatzair, el “PPR”, con mayoría de los comunistas, y el “Hejalutz”.
Este Bloque Antifascista estuvo conformado por Josef Levatowski, Pinie Kartin (cuyo seudónimo combativo era Andszei Szmidt) y Shmuel Meretik por el “PPR”; por el Hashomer Hatzair: Mordejai Anilevich, Iosef Kaplan y Shmuel Broslav; por los Poalei Tzion de izquierda: Shunel Zajan y Adolf Berman y por los Poalei Tzion de derecha: Iosef Sak. Durante las acciones del verano europeo de 1942, se disolvió este Bloque.
En la noche del 1ú al 2 de diciembre de 1942 se aprobó el Estatuto de una nueva organización combativa: la Organización Judía Combativa (OJC) que, como la anterior, reunía a todos los partidos representados dentro de la población que iba quedando viva, y con restos de fuerza, en el gueto de Varsovia.
Sin ahondar en todo lo que Edelman me explicó sobre cómo estuvo organizada la sublevación del gueto capitalino polaco, voy a reproducir para los lectores de Aurora cómo se conformó la Comandancia de la “OJC“ que él integró primero como suplente y luego como titular, en el momento del estallido del levantamiento armado.
Como comandante fue elegido Mordejai Anilevich (Hashomer Hatzair), Hersz Berlinski (Poalei Tzion de izquierda), Itzjak Cukerman (“Hejalutz”), Abraham Sznaidmil (Bund), cuyo suplente y luego sustituto fue el también “bundista” Edelman y Mijael Rosenfeld por el “PPR”.
Edelman me narró como previo al estallido del levantamiento, esta Organización armada liquidó físicamente a varios colaboradores de los nazis y a confidentes judíos de los agentes de la Gestapo.
Además de esta organización, nos comentó Edelman, hubo otras menores dentro del gueto de Varsovia, la mayor y más importante de las cuales fue la “Federación Judía Militar”, que tuvo una participación muy activa en el levantamiento de abril de 1943.
No fue por casualidad, nos explicó Edelman en su visita a Montevideo, que la sublevación en el gueto varsoviano se inició en la noche del 18 al 19 de abril. Esa era la noche, precisamente, en ese año, del primer Seder de Pesaj, la fiesta en la cual los judíos de todo el mundo, desde hace siglos, recuerdan la liberación por parte de Moisés, de los judíos esclavos de Egipto.
Las ansias de morir con dignidad, aún cuando militarmente estuviera perdida la batalla antes de comenzarla, y los deseos de manifestar por las armas su voluntad de vivir libres, o morir combatiendo, los llevó a elegir esa fecha, precisamente, para expresar su “Por nuestra y vuestra Libertad”, que fue la consigna bajo la cual pelearon Edelman y sus camaradas, junto al resto de los hombres, mujeres, ancianos y niños que sobrevivían de alguna manera dentro de los límites estrechos de los muros del gueto de Varsovia.
Tanto Berman como Edelman salvaron sus vidas y pudieron vivir en libertad en los años subsiguientes al levantamiento, porque escaparon a través de los canales subterráneos que llevaban las aguas servidas de la ciudad, por debajo de las calles de Varsovia.
Edelman siguió combatiendo, en los bosques, y junto a los “Partisanos”, hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Terminada ésta, siguió viviendo en Polonia, donde culminó la carrera de médico, especializándose en enfermedades del corazón.
Tal vez, el Dr. Edelman eligió esta especialidad porque fue su corazón el que le determinó que, con los años, continuara combatiendo contra el régimen comunista en Polonia, contra el antisemitismo, y por la libertad de los judíos y de los polacos, ocupando ya caído el régimen comunista una banca en el Parlamento polaco.
Gente como el Dr. Edelman, no muere. Su vida y sus acciones, su lucha por la libertad, son un ejemplo permanente y un motivo de orgullo para nosotros, judíos, y para toda la humanidad, de la que, por encima de todos los valores humanos, están los de la dignidad, el honor y la libertad. Seguramente, al abandonarnos físicamente en los primeros días de octubre, el Dr. Marek Edelman, el combatiente judío por la libertad, se alejó un poco, para descansar de tanto combate.
 
marek edelman ii

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